La realidad del país en palabras de una historiadoraA 198 años de haberse roto las cadenas de la opresión, Paraguay ya no es el mismo que se había independizado aquella fría madrugada del 15 de mayo de 1811. Ahora el país está inserto en un globalizado mundo que en vez de independizarlo del resto de los países, está estableciendo vínculos que se encaminan más bien hacia el fortalecimiento de la denominada “aldea global”.
La politóloga y reconocida historiadora Milda Rivarola, quien actualmente es uno de los miembros más destacados de la Academia Paraguaya de la Historia, respondió a algunas preguntas sobre este proceso que se inició hace casi dos siglos. Durante una amena charla con Jóvenes Inteligentes, Rivarola, quien ya ha escrito varios libros sobre la historia paraguaya y sobre otros temas que hacen a la vida nacional, destacó el momento crucial que está atravesando el país en pleno siglo XXI e insta a interesarse más por la memoria histórica. Igualmente se despachó contra los que convirtieron nuestra historia en “mitos y leyendas” y habló con sinceridad sobre lo que significa ser paraguayo realmente.
¿Independencia o soberanía relativa? Radiografía histórica del Paraguay“No es fácil pensar con los mismo criterios de lo que significaba independencia a comienzos del siglo XIX a lo que es en el siglo XXI, sobretodo porque el concepto mismo de estado-nación y el surgimiento de nuevas unidades políticas supranacionales, hace que las cosas sean muy diferentes, así uno piensa cómo sería el retorno de Francia a Paraguay por ejemplo, cómo pararía internet y es inconcebible. Hay poderes globales que tiene que ver con las transnacionales, entes multilaterales, regulaciones mundiales como el Fondo Monetario y flujos de comercio que no son controlados por ninguno de los países”, afirma al respecto Rivarola.
Nuestra entrevistada destaca que “Ahora se habla más de soberanía relativa más bien que de independencia, que es lo que todavía un estado-nación puede regular, controlar y ordenar. En este momento Paraguay mismo tiene zonas transnacionalizadas; Ciudad del Este, Amambay, Chaco Central, Itapúa y otros. Pero eso no es solo aquí, sino que estamos en momentos en que en Europa están desapareciendo las soberanías nacionales a favor de una soberanía de macroestado como los es la Unión Europea”.
Desde su punto de vista ¿Cuál ha sido la peculiaridad de la independencia de Paraguay?Paraguay tuvo dos peculiaridades durante y después de su independencia, la primera fue una independencia sin sangre, somos de esos países que no nos sumamos a esas campañas de Bolívar o San Martín de pelear bélicamente con el imperio español.
Lo otro es la característica de la provincia que estaba alejada de centros urbanos y centros de comercio, carecía de metales y grandes plantaciones lo único que teníamos de atractivo eran los yerbales. La Corona nunca se intereso en nuestra provincia ni en sus límites. Estábamos cerca de un territorio poblado por los indígenas y hacíamos de frontera con el imperio portugués. Por eso de algún modo, nuestra independencia en términos de unidad o autonomía territorial, se determinó después de la Guerra del Chaco cuando fuimos marcando los límites definitivos y no en 1811. Al final nos costó sangre pero mucho más tarde y no fue contra España sino contra otros países.
198 años después, de la independencia hay quienes sostienen que el Paraguay es un país dependiente, del Fondo Monetario Internacional y otras organizaciones internacionales...Siempre fuimos un país dependiente en mayor o menor grado, después del proceso de la independencia lo que se da a nivel regional es la expansión del imperio inglés, en la época de los López toda la tecnología y las importaciones eran ingleses, nuestro ferrocarril, el trazado de nuestras rutas, a partir del 20´ pasamos a depender de Estados Unidos y este proceso se forzó ahora con la intervención de la globalización. Todos los eventos revolucionarios tuvieron influencia extranjera, sólo la revolución de 1936 que inició el coronel Franco fue auténticamente paraguaya.
Durante la post crisis de los años 30´ nuestro país fue favorecido por una coyuntura que le permitió tener una mejor soberanía económica como el fomento de sus industrias internas y la creación y fortalecimiento de las clases trabajadoras, una especie de “revolución industrial local” que, en Paraguay en vez de la creación de industrias se puso en aumento el aparato de Estado y aparecieron Ande, Antelco, entre otros y se nacionalizaron una cantidad de servicios.
Meliá señala también que se nota más dependencia cultural, económica y política desde la segunda mitad del siglo XX, que en todo el resto de la historia paraguaya.Hay muchos resabios nacionalistas, hay quienes dicen; tenemos que ser paraguayos, consumir lo que Paraguay produce, nuestra cultura, etc. A esa gente yo le digo: mírate a vos mismo, ¿qué hay de paraguayo en vos?, ¿qué se produjo en Paraguay en vos?, ni la forma de tu zapato, ni la tela de tu ropa, ni el modelo de tu reloj, ni tu idioma, nada, nada no es paraguayo en vos. Esa idea de autarquía que tienen algunos nacionalistas extremos es absurda. La cultura, la economía y todo lo que consumimos es de afuera.
En cuanto a la revolución informática, se puede tratar de sumarse a esa creación tecnológica mediante habilidades locales pero la idea de esa autarquía e independencia absoluta es imposible.
¿Cómo ves esa tendencia a querer responsabilizar de todo lo que pasa en el país a cuestiones externas o históricas?Eso es nacionalismo. `Los paraguayos somos buenos y todo lo malo nos viene de afuera´, desde la época stronista hasta nuestros días una gran parte de todos los males las causamos los paraguayos mismos.
Ahora, ¿Qué impide el desarrollo pleno del país?Se habla mucho de las capacidades y la igualdad de oportunidades entre la gente. Sin embargo nuestras historias de crecimiento se basaron en cueros, tanino, maderas y algodón, luego florecieron Itaipu y Yasyretâ que fueron negociaciones del río Paraná, no es crear algo propio, son fruto de relaciones bilaterales. Esa clase de crecimiento económico ha ido creando muchas desigualdades económicas, de habilidades, tenencia de tierras, etc. Ahora está la carne y la soja.
Lo que se requiere ahora es que el Gobierno implemente políticas de equidades, de fomento de la economía campesina, creación de clusters industriales en las zonas del interior, que por la sola lógica del mercado no surgen, el Estado debe impulsarlas.
Ud. dijo en una ocasión que “Si intentamos conocer cómo hemos vivido el pasado, es para reflexionar sobre lo que somos en la actualidad, comprender cómo construimos hoy nuestro presente” ¿Qué importancia tiene la memoria?Paraguay mitificó mucho la historia de su pasado, desfigurándolo y convirtiéndolo en leyenda y eso crea un presente esquizofrénico, por lo que si no tienes datos sobre las cuales respaldarte, ni tienes conciencia de tus orígenes no puedes tener la fortaleza que te permitirá entender tu realidad. Los paraguayos tenemos un enorme desconocimiento de toda nuestra historia, por ejemplo: seguimos diciendo que tuvimos el primer ferrocarril de Sudamérica pero en realidad fue el quinto, el país más rico de la región en la época de Don Carlos, etc. Y estas cosas siguen alimentando incapacidades muy grandes.
No hay investigación de la historia, no hay biblioteca, no hay archivo, nada. Yo tengo más libros de finales del XIX y principios del XX que la Biblioteca Nacional y yo soy una persona, y como yo hay 5 en el país y eso es conocimiento que debería de estar disponible para el público y el Estado tiene que invertir en eso. Encuentras más bibliografía sobre Paraguay en Estados Unidos o Europa por eso, los que estudien doctorados en historia paraguaya tienen que salir a fuera, aquí no hay nada. Los gobiernos se encargaron de metamorfosear la historia y no se preocuparon de crear un soporte, ni antes ni ahora.
Un mensaje para los jóvenes estudaintes y lectores de Jóvenes InteligentesQue estudien. Ustedes ahora tienen más alternativas con la revolución digital. Nosotros considerábamos que los que nos daban en la universidad no eran suficientes. Había como una fiebre de saber y no era tener más títulos el tema, sino saber más para trabajar mejor, para escribir, crear, ahora no estoy viendo eso en la gente joven, eso de ir un poco más de lo que enseña la universidad para aprender. La gente no asocia capacidad con trabajo y al no saber ni siquiera leer bien ya no sabe escribir, de nosotros depende.